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38 personas con discapacidad elaboran un diagnóstico sobre la accesibilidad en la ciudad de Barcelona

El Ayuntamiento de Barcelona ha contratado a 38 personas con diferentes problemas de movilidad para que se encarguen de realizar un diagnóstico sobre la accesibilidad en la ciudad. El Consistorio ha firmado contratos de entre seis y ocho meses a los seleccionados entre las 168 personas con discapacidad que se presentaron al proceso de selección. 38 personas con discapacidades de tipo físico, sensorial o psíquico que llevan meses radiografiando edificios públicos y privados y revisando la accesibilidad de las instalaciones.

El Consistorio pretende con este plan que en 2026 la ciudad sea totalmente accesible. La teniente de alcalde de Derechos Sociales, Laia Ortiz, explicó ayer que el 8% de la población (casi 130.000 personas) tienen reconocida algún tipo de discapacidad en Barcelona. “Es una demanda histórica conseguir que la ciudad sea accesible para todos y queríamos hacerlo con los propios protagonistas. Una persona que sufre una diversidad funcional tiene mayor capacidad de dar respuestas o soluciones a las necesidades del colectivo”, aseguró Ortiz.

Los 38 trabajadores ya han analizado 47 teatros, 61 museos, 404 centros públicos, 2.542 paradas y estaciones de transporte público, 257 autobuses, 52.300 establecimientos comerciales a pie de calle, 317 hoteles y 22 centros deportivos municipales.

Los asalariados se han repartido las instalaciones convirtiéndose en expertos profesionales: unos de residencias, oficinas de atención al ciudadano y servicios sociales; otros en universidades, mercados y centros cívicos; los hay que conocen al dedillo las deficiencias de los centros deportivos y otros que han radiografiado decenas de comercios.

Alba Haro es una de las encargadas de revisar los mercados. “Son instalaciones rápidas y fáciles pero presentan deficiencias”, advierte. Haro tiene una discapacidad visual y sostiene que uno de los principales problemas con los que se encuentra es que los productos no están suficientemente iluminados. “A veces, es complicado ver como se debieran los productos”, destaca. Otras deficiencias que presentan son las de pavimentación o los baños, que no siempre están suficientemente adaptados.

Joan Balletbó es uno de los contratados especializados en universidades. “La mayoría de instalaciones son correctas pero hay en muchas ocasiones que un simple escalón rompe la cadena de accesibilidad”, explica Balletbó.

 

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