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Lunes, 15 de septiembre de 2014

La Fórmula 1 fija reglas para reducir su huella ambiental

Fecha: 11/10/2010

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La competición más glamourosa del motor tiene por delante un reto que va más allá de afrontar el recorte de gastos establecido el pasado año: reducir la contaminación generada por la Fórmula 1.

Hasta ahora, este deporte no ha anunciado que compense las emisiones contaminantes de la competición a través de su participación en proyectos de desarrollo limpio, como ocurre en otros negocios. En la práctica, la Fórmula 1 está buscando cómo paliar el posible efecto negativo de colocar 24 coches sobre el asfalto desde marzo a noviembre por las pistas de todo el mundo.

A principios de esta temporada, la Federación Internacional del Automóvil (FIA), capitaneada por Jean Todt, advirtió a los equipos de que debían empezar a plantearse la reducción de las emisiones de gases contaminantes; si no, se vería obligado a establecer de forma unilateral una normativa que las limite. Los equipos no han tardado en contestar y ya trabajan en nuevos motores eficientes para 2013 y en medidas tendentes a mitigar la huella de carbono de la competición.

Emisiones

El conjunto del campeonato contamina lo mismo que la vida en la pequeña isla de Samoa: cerca de 378.000 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) al año; o el equivalente a 215.000 vuelos Londres-Shanghai, según las estimaciones y extrapolaciones de la consultora Factor CO2 y los datos recopilados por EXPANSIÓN.

Un gran premio es lo que menos impacta en el entorno, tan sólo una tonelada de CO2, es decir, un 0,06% del total de las emisiones del circo del motor. El resto de los gases contaminantes está asociado a los desplazamientos de los equipos hasta los circuitos (un 67,2%) y al del público asistente (que genera el 32,7% restante).

Los 24 monoplazas que compiten este fin de semana en la pista de Suzuka, en Japón, emitirán poco más de una tonelada de CO2, es decir, lo mismo que emite un coche durante cuatro trayectos de Barcelona a Copenhague o idéntico recorrido en tren 16 veces.

Este impacto ambiental no es tan elevado si se compara con otros eventos del motor. De hecho, la exhibición aérea de diez minutos de los Red Arrows en Silverstone contamina más que tres días de carrera y entrenamientos de la F1, según explican fuentes del sector.

Por lo tanto, el principal problema al que se enfrenta este deporte no se centra tanto en fabricar coches menos contaminantes, sino en que los participantes busquen que su desplazamiento sea más sostenible.

Por ahora, y hasta que vean la luz las propuestas sostenibles de los equipos, las medidas que se han adoptado para reducir el gasto en la Fórmula 1 ya han tenido una consecuencia positiva para el entorno. Entre las nuevas normas introducidas este año, figuran la limitación del número de entrenamientos de las escuderías, y la eliminación de los repostajes en carrera, para evitar el derroche de gasolina. Aun así, cada monoplaza consume unos 75 litros de combustible por cada 100 kilómetros, lo que supone que, durante una carrera, se gastan unos 240 litros de fuel.

Por eso, esta temporada, resulta crucial que los monoplazas sean más eficientes, ya que el peso del bólido está jugando un papel fundamental. A principios de año, desde Williams, señalaron que los motores menos contaminantes eran Renault y Mercedes, mientras que Ferrari es el coche que más consume.

Medidas 'verdes' en todos los frentes

La organización. El programa de compensación de emisiones propuesto por los equipos recoge que las escuderías trabajen estrechamente con la FIA para el desarrollo de nuevos motores que, a partir de 2013, deberán incorporar la tecnología necesaria para un uso eficiente del combustible. Los equipos ya han realizado importantes esfuerzos en el conocimiento de la huella de carbono, pero que aún no se han visto en pistas.

Los patrocinadores. Este año, el banco que preside Emilio Botín se ha centrado en los árboles para compensar las emisiones del Gran Premio de España de Montmeló. A través de la fundación, Universia, Santander plantó 7.000 árboles para conseguir una carrera carbon free, es decir, capturan el CO2 de los monoplazas, por los coches de los aficionados y por los camiones que llevan el material o la energía eléctrica.

Los equipos. Aunque su uso obligatorio ha sido eliminado, el famoso Kers (Sistema de Recuperación de Energía Cinética) permite transformar la energía desprendida por los coches en las frenadas en energía eléctrica. El monoplaza la almacena para que el piloto haga uso de ella posteriormente, lo que supone reservar parte de la aceleración, para luego aumentar eléctricamente las revoluciones del motor.

Los proveedores. Esta temporada, los neumáticos slicks se reconocen por una línea verde, muestra del compromiso de la compañía japonesa Bridgestone con el medio ambiente, a pesar de las críticas de los expertos, que consideraban que una línea blanca ofrece una mejor visibilidad. Pero, en la práctica, la ayuda clave para contaminar menos es que el número de juegos de ruedas se ha reducido de catorce a once.

Fuente:Expansión

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