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Nuevos músculos artificiales para robots y prótesis humanas

Uno de los equipo de la Universidad de Colorado en Boulder ha inventado un nuevo tipo de músculos artificiales más potentes y resistentes que sus equivalentes biológicos. Según las publicaciones de Science y Science Robotics  son músculos autosensibles a sus movimientos y que se reparan a sí mismos en caso de daño eléctrico, podrían revolucionar los métodos quirúrjicos y las prótesis de personas con discapacidad

¿Cómo funcionan los músculos robóticos?

Los nuevos dispositivos, que reciben el nombre de actuadores HASEL –los actuadores son piezas robóticas capaces de moverse– están formados por envoltorios flexibles de plástico o silicona rellenos de un aceite vegetal, por ejemplo de colza, y recubiertos de un hidrogel que conduce la electricidad. Al recibir una descarga el aceite, que es aislante eléctrico, se desplaza y provoca que el músculo se deforme, lo que genera la contracción.

Los actuadores HASEL (las siglas en inglés de “actuadores electrostáticos amplificados hidráulicamente capaces de autorrepararse”) pesan tan solo unos pocos gramos, pero pueden levantar garrafas de varios kilos sin romperse y aguantar esfuerzos que desgarrarían los músculos de los mamíferos.

Los robots blandos tiene un tremendo potencial para aplicaciones futuras, ya que se adaptan a entornos dinámicos y son adecuados para interactuar estrechamente con humanos. Los dispositivos blandos pueden realizar una variedad de tareas, como agarrar objetos delicados o levantar objetos pesados.

Coste y Comercialización

Esos músculos “alcanzan o superan la fortaleza, velocidad y eficiencia de los músculos biológicos“, sin el alto costo asociado con músculos artificiales del pasado, pero con “autosensibilidad a los movimientos”. Por eso, además de ser usados en los nuevos androides, también se usarán en la nueva generación de prótesis de brazos o piernas para humanos.

Podemos producir estos artefactos por unos 10 centavos (de dólar) . Los materiales son de bajo costo, escalables y compatibles con las actuales técnicas industriales de producción”, afirmó Nicholas Kellaris, estudiante de doctorado y miembro del equipo del  Keplinger autor de varios estudios en las revistas citadas  anteriormente.  Por su parte, la Oficina de Transferencia de Tecnología de CU-Boulder ya inició las gestiones para el uso comercial de la nueva tecnología.

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