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Steve el robot que ayuda en Autismo Terapias

“Ahora practiquemos estos movimientos. ¡Muy bien Jack!”. Así interactúa Steve el robot de Nao amigo de los niños con autismo.

Esta interacción tiene lugar en un salón de clase, pero quien alienta a Jack, un niño autista, no es su maestra sino un robot. Escuelas en Europa y Estados Unidos están utilizando cada vez más el poder de robots conocidos como NAO  para estimular a niños autistas.

Uno de esos colegios es Priors Court, una institución de vanguardia en Inglaterra dedicada a la educación de niños con autismo severo. La institución fue fundada por Stephanie Shirley, pionera de la computación, empresaria y filántropa, luego de que su hijo autista Giles muriera de un ataque epiléptico a los 35 años.

“No todos los niños en Priors Court responden al robot”, dijo Shirley a BBC Mundo. “Pero los que sí lo hacen se relacionan verdaderamente con él. He visto como un niño profundamente autista se despedía del robot con un beso. Y hablamos de un niño que normalmente no quiere besar ni a su madre”.

Todo comenzó con una madre…

El robot de Priors Court lleva el sobrenombre de “Steve” en honor a Stephanie Shirley. Steve era el apodo que Shirley usó al comienzo de su carrera para firmar sus cartas de negocios y obtener respuestas en un mundo corporativo dominado por hombres.

Steve es un robot NAO, un tipo de robot usado en numerosas escuelas, no sólo con niños autistas.

Aldebaran trabajó en su creación con desarrolladores independientes  y la profesora Karen Guldberg, científica del Centro de Educación e Investigación en Autismo de la Universidad de Birmingham, en Inglaterra.

La madre se sorprendió al ver cómo la niña interactuaba con los robots en el stand de Aldebaran y relató al personal de la empresa que jamás había visto a su hija responder de esa manera”.

Mirar a los ojos

“Sabemos por varios estudios que la tecnología en general, y los robots en particular, pueden motivar mucho a los niños autistas por diferentes razones”, señaló Guldberg. “La tecnología es predecible y eso puede ayudar a los niños autistas”.

Cuando el niño interactúa con un robot no tiene por qué enfocarse en tantas modalidades (gestos, expresiones faciales, tono de voz, lenguaje corporal) al mismo tiempo. El robot simplifica la interacción de forma que el niño sólo tiene que prestar atención a las palabras o algún movimiento, señala la profesora.

El robot da a los niños más tiempo para procesar la información, “algo que los adultos muchas veces no hacen”. Y el lenguaje y la construcción de oraciones es más simple.

Nunca juzgan

Un robot les ofrece a los niños consistencia, repite y repite todas las veces que sea necesario sin cansarse, y el aspecto mecánico es muy atractivo para los niños autistas.

Además, si el niño se equivoca, a NAO no le importa y eso ayuda a que el niño tenga más confianza para experimentar con diferentes formas de interacción social sin sentirse desalentado. Aunue como señala Guldberg, el robot unuca sustituye la función del profesor, es su apoyo.

Para más información acude a la fuente original BBC.

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