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¿Cómo reflejan los medios de comunicación la discapacidad?

Un estudio patrocinado por Fundación ONCE revela todas las claves

¿Qué imagen tiene la discapacidad? ¿Reflejan los medios de comunicación esta realidad? Y sobre todo, ¿trasmiten la información relativa a este sector social con el suficiente rigor? Éstas son algunas de las cuestiones que nos planteamos cuando se alude a la relación entre discapacidad y medios audiovisuales.

El estudio titulado “Percepción de la imagen de las personas con discapacidad por los profesionales de los medios audiovisuales”, patrocinado por la Fundación ONCE, realiza un análisis cuantitativo y cualitativo de los cuatro sectores más significativos: la radio, la televisión, el cine y la publicidad. Un equipo de catedráticos del área de comunicación audiovisual y periodismo de la Universidad Complutense de Madrid ha trabajado en esta iniciativa.

El director de la investigación, Mariano Cebrián, comenta que la presencia de las personas con discapacidad en los medios audiovisuales no se corresponde con el porcentaje real que representan en la sociedad. De hecho, cuando aparecen lo hacen desempeñando un papel determinado por su discapacidad, es decir, sigue habiendo una representación marginal. “Ahora tratamos de crear una sensibilidad social, especialmente entre los profesionales de los medios audiovisuales, para que incorporen a estas personas como ciudadanos integrados en las actividades comunes o especializadas de la sociedad, trasladando sus necesidades y aportaciones”.

Según el estudio, la voluntad de los profesionales de los medios audiovisuales es positiva, pero se tiene que seguir trabajando en el ámbito de la sensibilización y el conocimiento. El presidente de la Comisión de Imagen Social de la Discapacidad y Medios de Comunicación del Cermi, Juan Antonio Ledesma, afirma que el movimiento asociativo considera a los medios como aliados, no como adversarios, en la tarea de normalizar la imagen social de las personas con discapacidad: “Sería faltar a la verdad no reconocer que en la última década el tratamiento informativo de la discapacidad ha mejorado bastante, a pesar de que persisten estereotipos que debemos desterrar, pero siguen existiendo grandes diferencias en cuanto al tipo de discapacidad”. Por ejemplo, el síndrome Down tiene muy buena prensa, mientras que la enfermedad mental arrastra un estigma social difícil de eliminar.

El punto de arranque de la investigación consistía en detectar el conocimiento y la sensibilidad que tienen los profesionales de los medios audiovisuales implicados en la responsabilidad de creación, producción y difusión de estos contenidos.

Por este motivo, se emprendió durante el año 2009 una encuesta combinada con entrevistas a fondo dirigidas a los directivos, responsables y profesionales de los medios audiovisuales por ser éstos los de mayor implantación y repercusión social.

La coordinadora del estudio, Carmen Salgado, resume algunas de las conclusiones que se han evidenciado. Los medios de comunicación se consideran una herramienta útil aunque reconocen que la discapacidad no aparece en la medida que debería. Son conscientes de que la presencia de las personas con discapacidad es menor a la de su representatividad social.

Por otro lado, la escasa participación de las personas con discapacidad en los diferentes programas no es un hecho aislado. En opinión de algunos de los encuestados, forma parte del estándar de comunicación en el que priman otros valores.

Otras de las conclusiones demuestran que la mitad de los entrevistados no conoce si en su empresa o medio de comunicación existe alguna norma deontológica, código de buenas prácticas o de estilo sobre la discapacidad y, aunque la relación con organizaciones relacionadas con la discapacidad les resulta útil, se consultan poco. Una de las acciones más inmediatas que proponen los responsables de los medios y que, según indican, resultaría muy práctico para su trabajo informativo, sería recibir una formación específica sobre el tratamiento y el lenguaje de la discapacidad. “Reconocen que tienen grandes dudas y consideran que las diferentes asociaciones deberían promover un equipo de trabajo con los medios audiovisuales para acometer acciones en favor de la presencia de las personas con discapacidad en los medios, así como elaborar un código de buenas prácticas”, concluye la coordinadora de la investigación.

DIFERENCIAS POR MEDIOS

Cebrián añade que la imagen de la discapacidad en los medios audiovisuales es muy estereotipada. Esto se refleja en un porcentaje muy elevado de todos los ámbitos del análisis: radio, televisión, cine y publicidad. “Debemos apostar por un tratamiento desde la normalidad y dejar al margen otros intereses y objetivos”. Sin duda, transversalizar la presencia de la discapacidad aportará siempre una percepción mucho más ilustrativa, enriquecedora y completa.

En este sentido, Juan Antonio Ledesma apunta que son muchas las diferencias que se pueden observar en el tratamiento de estas situaciones en función del medio del que se trate. “Afortunadamente, salvo excepciones, las noticias relacionadas con la discapacidad ya no son informaciones morbosas, escabrosas y last mosas. La discapacidad no es sinónimo de enfermedad, sufrimiento o morbo, y este mensaje por fin lo han asimilado los profesionales de la información y la comunicación”.

Además, cada medio tiene unas características muy determinadas, “La radio es el medio más permeable, más cercano y, en mi opinión, el que traslada a la sociedad una imagen más real de las personas con discapacidad”. Sin embargo, la televisión es otro mundo. El máximo responsable de una de las cadenas privadas que operan en España afirma que la televisión es sólo publicidad interrumpida por algunos contenidos.

Quizá el medio más reticente sea precisamente la publicidad. “Las empresas anunciantes y sus creativos aún tienen miedo a insertar la discapacidad como un elemento más de la sociedad plural en la que vivimos por miedo a que este hecho suscite polémica y se vean obligados a retirar la campaña y, por tanto, a perder el dinero invertido”.

Hasta hace pocos años, la discapacidad sólo era visible en anuncios de la ONCE y de las obras sociales de las cajas de ahorro. Poco a poco, eso está cambiando. Podemos citar como buenas prácticas los anuncios de Repsol,Renfe o Campofrío, empresas que nada tienen que ver con la discapacidad, pero que la han insertado en su estrategia de comunicación.

Es preciso recordar a los anunciantes que el Cermi y la Fundación ONCE crearon un órgano de consulta para resolver cualquier duda sobre el tratamiento adecuado de la discapacidad en medios de comunicación y en publicidad. “En 48 horas, resolvemos sus dudas. Los anunciantes pueden tener la tranquilidad de que ninguna asociación de personas con discapacidad rechazará las campañas publicitarias que aborden con corrección el mundo de la discapacidad”.

COMPAÑEROS DE TRABAJO

La relación entre el sector de la discapacidad y los medios es buena y fluida. En marzo de 2007, se constituyó el “Comité de apoyo a la imagen social de las personas con discapacidad en los medios de comunicación”. En este órgano, al que se sumaron nuevas entidades el pasado mes de abril, está representado todo el sector audiovisual y de prensa escrita del país. “Todos han demostrado su voluntad de trabajar y colaborar estrechamente con el sector organizado de la discapacidad para mostrar a la sociedad una imagen más acorde y real de las personas con discapacidad y sus familias”, recalca Ledesma.

Además de reunir anualmente a las casi treinta entidades que lo integran, el Cermi y la Fundación ONCE desarrollan acciones conjuntas con cada una de esas entidades para lograr un tratamiento transversal de la discapacidad. El objetivo es que las personas con discapacidad aparezcan no sólo como sujetos pasivos en televisión, radio, cine, publicidad o Internet, sino integrarlas como profesionales en cada uno de estos medios.

Actualmente, existen cuotas de discriminación positiva que obligan a las empresas públicas y privadas a reservar un determinado porcentaje de sus plantillas a personas con discapacidad. Hay que respetar esas cuotas, mejorarlas si es posible, pero siempre bajo el criterio de la profesionalidad. Las personas con discapacidad están bien formadas, ya no sirve la vieja excusa de que no pueden trabajar porque carecen de una formación adecuada. Es más, las empresas deben desechar viejos prejuicios sobre la valía profesional e intelectual de este grupo de la población.

El presidente de la Comisión de Imagen Social de la Discapacidad y Medios de Comunicación del Cermi comenta que hace años era muy raro encontrar, por ejemplo, a un periodista con discapacidad.

Afortunadamente, hoy hay compañeros ciegos, sordos o que van en silla de ruedas desempeñando su trabajo en agencias de noticias, periódicos, radios e incluso en el Congreso de los Diputados. La difusión de los valores y capacidades de estas personas se demuestran con la experiencia y la profesionalidad en el día a día.

CRITERIOS DE ACCESIBILIDAD
La lengua de signos, el subtitulado y la audiodescripción son fórmulas que en el caso de medios como la televisión permiten al teleespectador con discapacidad acceder a los contenidos que se emiten en igualdad de condiciones al resto de la sociedad. Estas soluciones deben aplicarse tanto a los contenidos informativos como a los culturales o recreativos, entendiendo fundamental que la población con discapacidad disfrute de este derecho.

El Cermi, por su parte, ha dado la batalla hasta conseguir que la nueva Ley General del Audiovisual recoja las condiciones mínimas que garanticen la accesibilidad a los medios. “Es inconcebible que en el siglo XXI, en la llamada sociedad de la información, las personas con discapacidad no tengan acceso a los contenidos de los medios por trabas en la aplicación de las nuevas tecnologías. España no puede permitirse discriminar a tantas personas en otra nueva brecha digital”.

La implantación de la televisión digital terrestre ha multiplicado la oferta de canales de televisión, de modo que, al menos en teoría, hay más posibilidades de que la discapacidad tenga un hueco en las parrillas de programación. “El sector de la discapacidad no puede caer en un victimismo fácil, aunque justificado por los años de ostracismo mediático que arrastramos”, e insiste, en que debemos persuadir a los medios, más que ir por la vía de la imposición. Para conseguirlo, debemos mostrar a los medios de comunicación que la discapacidad es atractiva, que tiene valores que ofrecer a la sociedad, sugerir ideas y actividades.

Finalmente, Ledesma, recalca la importancia de que se elaboren estudios específicos sobre la imagen de la discapacidad en los medios como el patrocinado por la Fundación ONCE. Es el primer estudio exhaustivo realizado en España que profundiza en la visión que tienen los profesionales de los medios de comunicación sobre el sector de las personas con discapacidad y arroja una serie de conclusiones muy interesante para la reflexión.

La investigación “Percepción de la Imagen Social de la Discapacidad por los Medios Audiovisuales” en breve, podrá consultarse íntegramente a través de la página web del Cermi.