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Entrevista a Carme García Rigau, ex deportista paralímpica de Esquí Alpino

Hola Carme, ¿cuándo comenzaste a practicar Esquí Alpino y por qué?, ¿cómo fueron los comienzos?

Comencé a los 20 años, en 1995, ya ves que no era una niña. Empecé a esquiar porque me animaron a apuntarme a una salida de esquí de la ONCE, y desde el primer momento, aunque pasaba más rato en el suelo que sobre los esquís, me fascinó.

Yo soy discapacitada visual desde nacimiento, pero no me afilié a la ONCE hasta los 19, ya que no era ciega total y creía que yo “veía más que los de la ONCE”, eso me repetía a mí misma muchas veces. Pero finalmente acepté que realmente tenía muchos problemas de visión y me acerqué a esta organización. Fue lo mejor que pude hacer, se me abrió un mundo nuevo.

¿Qué se siente al ser Ganadora de la Copa del Mundo dos veces?

Es una situación peculiar, porque es algo muy grande pero sin embargo pasa inadvertido. Yo sé lo que me costó y las tengo ahí para recordarme que soy capaz de conseguir lo que me proponga. Cuando tienes que enfrentarte día a día a los retos que te plantea una discapacidad, a veces te cansas. Por suerte el deporte nos enseña a no rendirnos, y mis copas están ahí para recordarme que puedo brillar tanto o más que cualquier otra persona y que vale la pena seguir esforzándose.

¿Crees que el deporte paralímpico sigue estando infravalorado?

Las competiciones para discapacitados no son muy valoradas por los medios de comunicación, ni por los posibles sponsors. Eso quiere decir que, aunque todo el mundo dice que nos admira y cuando cuento mis éxitos me felicitan, en realidad nadie nos conoce y ni siquiera es sencillo encontrar trabajo de entrenadora. Con todo, me siento como si hubiera ganado trofeos poco importantes. Cuando Mª José Rienda ganó la Copa del Mundo de Gigante salió en todos los medios y quedó para siempre entre las glorias del deporte español, como tiene que ser. Sin embargo, yo conseguí dos veces la Copa del Mundo absoluta y no tuvo casi repercusión.

Es cierto que el esquí paralímpico no está aún tan desarrollado como el olímpico, me refiero que no hay tanto presupuesto ni tanta competitividad, pero todos los esquiadores paralímpicos entrenan muchas horas y se sacrifican y lo dan todo para mejorar y tener éxito, igual que los olímpicos, y el nivel es altísimo.

La sociedad tiene que cambiar el chip y darse cuenta de que los paralímpicos son deportistas de élite de los que pueden presumir y sentirse orgullosos. Por suerte en los últimos años, gracias al plan ADO Paralímpico y la implicación de muchas empresas privadas, cada vez somos más reconocidos. Pero aún queda mucho camino por recorrer, y en eso los medios de comunicación tienen que implicarse.

¿Te has encontrado con muchos obstáculos derivados de tu discapacidad a la hora de ser deportista?

Sí, porque cuando empecé a querer entrenar para competir no podía integrarme en un club, ya que me decían que no tenían personal especializado y cosas así. No querían complicarse. La única opción que tenía era mejorar lo que pudiera en las salidas de la ONCE, unos 8 o 10 días por temporada y sin entrenos específicos, sólo bajadas libres. Ahora hemos formado un club de esquí para discapacitados visuales, club SIEMPRE. De momento es muy pequeño, pero esperamos que crezca y que pueda ofrecer a todos los discapacitados visuales de España una posibilidad de entrenarse para la competición, algo que yo no tuve.

Además de ser ex deportista paralímpica eres periodista, ¿qué tal has compatibilizado ambas profesiones?

Mientras competía estaba estudiando la carrera, algo que, a pesar de costar un esfuerzo extra, era compatible. Cuando terminé me fue imposible encontrar un trabajo, ya que no hay muchas oportunidades y ningún medio de comunicación parece dispuesto a contratar a alguien que va a ausentarse casi todo el invierno. Hasta que no dejé el equipo no encontré trabajo como periodista, y fue en Servimedia, una empresa de Fundación ONCE. La integración laboral para personas con discapacidad es otro reto tan o más difícil que la integración en el deporte.

También sabemos que ahora estudias Música, ¿qué proyectos tienes en mente?

De momento, aprender, pero la música es mi vocación frustrada desde niña y espero que algún día adquiera un papel protagonista en mi vida. Me encantaría ser compositora y cantante. El estilo no lo sé, porque no me siento nada definida, aunque de adolescente estaba loca por el Heavy Metal y el Punk Rock.

¿Recomendarías el deporte paralímpico a otras personas con discapacidad o crees que aún hay mucho por hacer para que el deporte paralímpico en general pueda llegar al mayor número de personas con discapacidad?

Cuando hablamos de deporte paralímpico hablamos de deporte para personas con discapacidad. Este término es mejor que el de deporte adaptado o deporte para discapacitados, ya que sugiere algo más positivo. O sea que, deporte paralímpico para mí es tanto deporte por recreación, como por competición, por rehabilitación o como actividad sociocultural. Es al fin y al cabo deporte, con la única diferencia de que lo practican personas con alguna discapacidad. Pero eso es algo meramente técnico, el espíritu y el valor del deporte es el mismo.

Con todo, por supuesto que recomendaría a todo el mundo que hiciera deporte, ya que sus beneficios para la salud física y mental son enormes. Además, si hablamos de personas con discapacidad, las ventajas son aún mayores, ya que ayuda a conocer gente y a integrarse, además de ayudar a desarrollar capacidades que les van a dar mayor autonomía personal. El deporte de alguna manera reduce la discapacidad y mejora la autoestima y la confianza en uno mismo.