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Entrevista a Eugenia Cartagena, Emprendedora y Psicoterapeuta

¿En qué momento decidiste dedicarte a la Psicoterapia?

Bueno, fue hace ya más de doce años. Yo había pasado por un trance duro, lo que se suele llamar una “crisis vital”, en donde todo mi mundo se volvió del revés por circunstancias que no vienen al caso, y tras dar varios tumbos, busqué ayuda en un buen profesional que, además de enseñarme a “ayudarme a mí misma”, enseguida supo advertir lo que yo intuía en mi interior hacía bastante tiempo: la capacidad que yo tenía de hacer lo mismo con los otros, fundamentalmente escuchándolos y empatizando con ellos, de ahí que mi proyecto se llame ESCUCHADOS, pues en sí el nombre para nosotros (en este proyecto hay más personas, una de ellas mi pareja, que está siendo una parte fundamental del mismo) encierra varios significados.

Además, la profesión a la que yo me dedicaba desde entonces no terminaba de cuajar para mí, ni desde un punto de vista práctico, ni desde luego emocional, vamos, que yo sentía que no tenía que estar allí, sino en otro sitio, justo en donde estoy ahora. Así que empecé a estudiar, primero precisamente con él, con mi terapeuta, que luego se convirtió en mi profesor, al que profeso un cariño especial, es un excelente psicoterapeuta transpersonal -se llama José María Doria- para luego continuar formándome en el mundo de la psicología durante unos cuatro años más, y aún sigo en ello, pues en esta profesión nunca puedes dejar de aprender.

Sabemos que impartes cursos y talleres. ¿De qué tipo son?, ¿a quiénes van dirigidos?

Todos están relacionados con el Desarrollo Personal y el Pensamiento Positivo (de hecho dos de mis cursos se llaman así de forma específica).

Además, yo en un principio me especialicé en el manejo del estrés (técnicas de relajación, entre otras cosas) y las habilidades sociales, y eso me llevó enseguida a aprender materias como la Risoterapia, en la cual me hice una experta, y sigue siendo hoy uno de mis cursos más demandados. También imparto Comunicación, Expresión Oral, y Teatro-Terapia (hacer terapia, solucionar conflictos a través de ejercicios teatrales y técnicas dramáticas).

En algunos de ellos (Pensamiento Positivo, Visualización, Meditación ), trabajo mucho con el concepto del “poder del pensamiento y de la mente” (la información del subconsciente, el cómo podemos estar más sanos a través del control del pensamiento, el buen humor y la risa, etc).

Van dirigidos a:

– Todos aquellos que deseen obtener una perspectiva más optimista de las circunstancias personales.

– Que crean que cambiando la forma de pensar, se pueden cambiar actitudes y por tanto resultados.

– A los que deseen aprender técnicas y estrategias para superar conflictos personales y sociales.

– A los que necesiten ayuda para “ayudarse a sí mismos” y para sentirse escuchados y comprendidos (al igual que yo lo aprendí).

– A aquellos que necesiten mejorar su autoestima, y su capacidad de afrontar las situaciones de estrés y que les generen ansiedad.

– Y también a todas las personas que deseen desarrollarse en su auténtico potencial interior -que muchas veces tenemos infrautilizado-.

En definitiva, para aquellos que deseen aprender a creer en sí mismos, y ser más felices. Y si esto encima se aprende pasando un buen rato, como es el caso de los talleres de Relajación o Risoterapia, pues mejor que mejor, ¿no?

En estos momentos estás desarrollando un proyecto de autoempleo llamado “Escuchados”, del que nos has hablado anteriormente. Cuéntanos un poco en qué consiste.

Es una plataforma, promovida e impulsada por mi marido y por mí, formada por profesionales interdisciplinares del mundo de la psicología, la empresa, la voz y la interpretación (una psicóloga clínica, un profesor de la facultad de psicología, una coaching, que además es locutora de publicidad como yo, un experto en marketing y en el mundo de la empresa, y yo misma).

Todos con una amplia experiencia en el mundo de la docencia; en la cual presentamos una oferta de cursos de formación para Entidades Públicas y Privadas, relacionados todos ellos con los temas de los que te he hablado antes, y también de todos los que pertenezcan al ámbito de las habilidades laborales y directivas, dentro de los Recursos Humanos de las empresas, como la Gestión del Estrés, el Liderazgo, la Gestión Eficaz del Tiempo, el Coaching Ejecutivo, etc. Todos nosotros nos complementamos a la perfección, es decir, creamos sinergia, qué es de lo que se trata.

Bueno, para no aburriros más con el tema, os mando la dirección de la web para quien quiera saber más sobre el proyecto: info@escuchados.es, y la mía personal, eugeniacartagena@escuchados.es

Pero sí quisiera comentarte, que la idea de crear ESCUCHADOS, surge de la buenísima acogida que llevo teniendo durante estos años por parte, fundamentalmente de mi alumnado, un alumnado bastante heterogéneo. He comprobado que con este tipo de cursos y técnicas he ayudado a mucha gente y ellos me han ayudado y enseñado a mí. La satisfacción que me produce cada vez que alguien me da las gracias, o me dice que lo que ha aprendido conmigo -ya sea a través de los cursos o de las terapias particulares- le ha ayudado, es inmensa, casi “mágica”, es incluso mayor que la que sentía cada vez que escuchaba los aplausos del público: me emociona, y me hace sentirme muy muy feliz. ¡Y encima puedo vivir de ello! ¿No es estupendo vivir de lo que a uno le apasiona? Me considero muy afortunada.

Además de psicoterapeuta también eres actriz y locutora, ¿cómo llevas eso de ser una profesional multifacética?

Bueno, continúo trabajando como locutora de publicidad, pues se puede compaginar ?a veces con dificultad, pero se va pudiendo-, y me sigue gustando mucho.

En cuanto al teatro, hace unos años que he tenido que aparcarlo, ¡no doy abasto!, pero sé que volveré a retomarlo en algún momento, sin buscar ningún tipo de remuneración, sólo por puro placer, pues la sensación que me produce subir a un escenario es fabulosa, y siempre lo he disfrutado mucho. No obstante, el hecho de ser actriz y haber estudiado y trabajado de ello durante un tiempo, me ha permitido aplicar un montón de juegos y técnicas en mis cursos, no sólo en los de Risoterapia y Teatroterapia, sino también en otros como Expresión Oral o Comunicación, sin contar el hecho de que tener una voz educada y saberla manejar juega en mi favor, sobre todo cuando hago relajación para mis alumnos, o hipnosis -técnica que estudié durante un año- para mis clientes en mi consulta particular.

En cuanto a la otra profesión a la que me dediqué durante más de 10 años, el doblaje, es de la que te hablaba al principio de la entrevista: es una bonita profesión, pero no es para mí, no cubre mis expectativas personales, y nunca me ha ayudado a realizarme; no reniego de ella en absoluto, aprendí mucho durante el tiempo que pasé como actriz de doblaje ?en todos los sentidos-, y en su momento cumplió su función, e incluso lo pasé bien, pero eso forma parte del pasado, al que hoy por hoy, no me apetece nada volver, no es mi presente. De todas formas, yo pienso que como reza el dicho budista: “Nada permanece estable, excepto el CAMBIO”, y que las casualidades no existen, pero sí las causalidades (causa-efecto). Realmente puedo decir, que al igual que cuento en mi web, dentro de mi presentación personal, que “no encontré mi auténtica vocación hasta que llegué a esta profesión, a la psicoterapia como terapeuta y como docente, lo demás tenía que pasar, para finalmente llevarme hasta aquí”.

No es habitual ver a actrices con discapacidad. ¿Cómo ha sido tu experiencia?

Buena, porque he realizado cosas que entraban dentro de mis posibilidades siempre, teniendo la cabeza en su sitio, y claras mis limitaciones en cuanto al teatro se refiere.

Por otro lado, tanto para el doblaje como para la locución, mi discapacidad nunca ha sido un problema, simplemente era invisible, pues la voz, que es con lo que se trabaja, la tengo impecable, al igual que para dar mis cursos.

Además, voy manejando mis dolores con una parte de medicina tradicional, otra parte de medicina alternativa (naturopatía), y otra, aplicando mis propias técnicas (auto-hipnosis, relajación, control mental).

¿Qué le dirías a una persona con discapacidad para animarle a trabajar? ¿Le recomendarías que fuera un “emprendedor” como tú?

Le diría que su minusvalía no debería coartar su posibilidad de ganarse la vida de una manera digna. Que cuando uno desea algo, y va a por ello, con paciencia, voluntad, tesón y coraje, suele conseguirlo. Hay que aprender a vivir “sin miedos”, o al menos intentarlo desde las mismas entrañas. Pero también le diría que sea realista, que haga un buen análisis de su persona, situación y posibilidades, y trabaje en desarrollar sus puntos fuertes, y que piense que muchas veces se llega a la meta deseada de la forma más insospechada posible: hay que conocer claramente nuestro objetivo, pero no planificar la forma y el tiempo exactos de cómo conseguirlo, eso hay que dejar que llegue por si sólo. Cómo dice Paulo Coelho: “Pídele al Universo lo que quieres, pero no cómo lo quieres”. Que se convenza de toda su valía como persona, y que se rodee de la gente que sepa ver esta valía interior en toda su extensión (y no sólo otros asuntos, que más tienen que ver con estereotipos propios de una sociedad materialista y con el punto de mira puesto fundamentalmente en lo externo, la competitividad, y la autocomplacencia). Que se merece ser feliz al igual que los demás, con sus limitaciones, sí, pero feliz. Que desde luego, las personas con discapacidad tenemos barreras que la mayoría de la gente no tiene, pero que sin lugar a dudas, las barreras más importantes son las que surgen de nuestra mente y nuestro corazón, y esas siempre son salvables.

Afortunadamente, existen entidades como la vuestra, que colaboran en esta dirección, ejerciendo un buen apoyo laboral y social, para la integración de todos nosotros.

En cuanto a que sea un emprendedor, pues que eso es algo que tiene que casar con la forma de ser de la persona en cuestión. Dependerá de su capacidad para asumir riesgos: si prefiere tener cierta seguridad laboral, o es capaz de vivir sin “esa seguridad”, pero con la parte buena que conlleva: más libertad, poder de decisión casi constante, etc. Y eso es opcional, y respetabilísimo en ambos casos. Por otro lado, es una buena salida, cuando no se encuentran abiertas las puertas que uno espera. En mi caso, fue por las dos cosas: no soy una persona conservadora en mi forma de vida, y era una manera de trabajar en lo que yo deseaba, y a mi manera, dependiendo fundamentalmente de mí, pero como te digo, es una decisión que tiene mucho que ver con la personalidad y circunstancias particulares de cada uno.

Ahora, eso sí te digo, cada cosa buena conseguida a base de esfuerzo es como un “chute”, te sube hasta las nubes. Hoy por hoy, después de todos estos años, me merece la pena, ¡y lo que aún me queda por pelear y conseguir!