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Fundación Universia entrevista a José Luis Pinedo, ciclista con discapacidad

Ahora que estoy delante de usted José Luis, realmente uno se da cuenta de que todo lo que ha hecho no lo hace cualquier persona, usted se ha empeñado en sacar adelante esa fuerza de voluntad, esas ganas de vivir, ese entrenamiento, esa lucha personal, ¿es consciente de eso?.

Hombre, soy consciente de cada una de las aventuras que he hecho, lo que pasa es que bueno también para mí no lo veo un gran mérito, porque son cosas que quería hacer y las he hecho. O sea, es como cuando quieres comer o te quieres ir a comer a un buen restaurante, ahorras y te vas a un buen restaurante a comer porque quieres disfrutar de esa comida, pues las aventuras es un poco lo mismo, en el fondo es coger y hacer algo que querías hacer, juntas el dinero para hacerlo y te vas a hacer esa aventura… Entonces, bueno es un poco chocante o a la gente le choca un poco, pero tampoco es una cosa excesivamente ordinaria o a mí no me lo parece. De todas formas, la mayoría de las cosas que he hecho son por hacer alguna causa solidaria que si uno lo piensa, eres más feliz normalmente dando que recibiendo más…. Normalmente todo esto lo que me ha aportado es más felicidad que otra cosa. La gente te dice: “pues yo no hubiera hecho esto estando normal o siendo normal”, dentro de lo que se llama normal porque aquí siempre queremos distinguir las personas normales de las que no lo son y yo siempre me pregunto lo que es normal o no es normal, ¿quién es normal o no lo es en esta vida? Todo el mundo tiene algo, por eso siempre digo, yo particularmente no lo veo tampoco una cosa del otro jueves, lo que he hecho hasta ahora, a fin de cuentas lo he hecho para disfrutar.

¿De dónde ha ido sacando esas Odiseas? Eso de “me voy a hacer Arganda-Dakar, o cualquier otro”…

Hombre esto no ha sido el llegar, me levanto y quiero hacer Arganda-Dakar, ha sido más bien el cúmulo de ir superando una meta tras otra. Yo cuando tuve el accidente jugaba al fútbol, del fútbol, como le decía antes a tu compañero, del fútbol o en el fútbol. Al perder la pierna, perdí velocidad y ya no me querían, entonces me dediqué a otra cosa que era nadar, estuve un tiempo en competición, después de la natación mi ilusión era volver a montar en bicicleta. Conseguí montar en bicicleta, empecé haciendo cuatro, cinco kilómetros. De cuatro, cinco kilómetros pasé a diez; de diez pasé a quince, de quince a veinte. Empecé a hacer etapas o salir a montar en bicicleta con gente, con amigos y tal, y a hacer cincuenta, sesenta kilómetros y de pronto un día me hablaron del Camino de Santiago, me ilusioné y quise hacer el Camino de Santiago, lo hice, vi que podía hacer el Camino de Santiago yo solo y que podía hacer esa aventura y esa aventura me llevó a irme a Alpe dHuez, desde aquí desde Arganda y la aventura de Alpe dHuez me llevó a cruzar Cuba y la otra me llevó a cruzar el Pirineo y la otra… Cada vez que hacía una aventura era sumarle unos pocos más de kilómetros y un buen día entrenando para hacer 24 horas aquí en el Polideportivo se me ocurrió que si podía estar 24 h. dando pedales en una bicicleta podría estar 10 horas todos los días y hacer algo más largo y además vi que la gente iba en coche y cruzaba África y yo me pregunté a mí mismo por qué si se cruza en coche no se puede cruzar en bici y me dije, pues me voy a cruzar en bici y cuando hice lo de Dakar pues vi que había estado en el calor extremo y quise probar el frío extremo y dije pues me voy de Arganda a los Fiordos Noruegos y… Digamos que cada aventura me ha llevado a otra.. y esto es así y en los Fiordos Noruegos pues que ahora mismo que he cruzado un desierto que he ido al hielo y tal estoy en la idea de cruzar otro desierto y bueno una aventura te lleva a otra. No es una cosa que surja un día y digas, voy a hacer esto, sino que poco a poco vas haciendo un poquito más, un poquito más.

Y respecto a todas esas aventuras, a lo largo de una transición, decidió por completo dedicarse al ciclismo. ¿Por qué al ciclismo y no a otro deporte? Bueno aparte de la natación como me ha comentado.

Bueno el ciclismo porque digamos que fue una promesa. Lo mío con el ciclismo fue una promesa. Yo cuando jugaba al fútbol, en los equipos de fútbol no te dejaban hacer otro deporte que no fuera el fútbol, entonces yo aprovechaba el verano pues para jugar al tenis, para nadar, para montar en bici, para tal… Y a mí la bicicleta me ha dado una sensación de libertad, de poder meterte por sitios donde no te puedes meter con un coche o andando o tal ¿no? y lo de montar en bici fue una promesa. Yo cuando me amputaron la pierna, me impresionó más ver a mi padre llorando que verme la pierna amputada, ver a mi padre llorando fue un shock. Todos tenemos al padre como alguien que no va a fallar nunca y sin embargo eso para mi fue un shock. Y por animar a mi padre en el momento de despertarme de la anestesia, lo primero que se me ocurrió decirle fue que no se preocupara que yo iba a volver a montar en bici, que no había ningún problema y tal, y eso se me quedó ahí en la cabeza y una vez que te pones a entrenar con la bicicleta, cualquiera que haga deporte lo sabe, que una vez que te pones a entrenar con un deporte pues normalmente pasar de un deporte a otro o hacer más de un deporte suele ser un poco complicado, más que nada por la cuestión tiempo. La bicicleta es un deporte que, mínimo si tú entrenas te ocupa 3-4 horas diarias, mínimo, eso en el mejor de los casos. Si quieres hacer grandes aventuras, historias de éstas, mínimo, 5-6 horas más la recuperación, más estiramientos, más no sé qué y tal, se te va una jornada laboral en entrenar.

Y respecto digamos a la discapacidad, a lo largo del tiempo ha habido una evolución con respecto a la tecnología de las prótesis, ¿me podrías contar de lo que era antes a lo que es ahora, ha ido a mejor?.

Bueno, yo realmente he evolucionado, cuando me amputaron la pierna fue en el año 78 y hombre hemos evolucionado de lo que era la pata de madera (además era una pata de madera pura y dura) se ha evolucionado a lo largo de los años a una prótesis con un encaje de fibra de una aleación de plástico y fibra de carbono, se ha evolucionado a unas rodillas que digamos tienen más juego, que doblan un poco más, los materiales son más ligeros, no son tan pesados como eran antes. Pero realmente para hacer deporte, para hacer concretamente la bicicleta y esto es una cosa en la que el ortopeda al que yo voy coincide conmigo, no es bueno tener una prótesis que sea demasiado buena por decirlo de alguna manera, yo la prótesis que utilizo para montar en bici es bastante sencillita, lleva una rodilla, lo que es el tubo que hace las veces de tibia y peroné el pie y el encaje, la única cuestión es que el encaje en vez de ser un encaje de plástico duro, digamos que por fuera es de plástico duro y por dentro va de silicona para que no me haga muchas rozaduras, pero realmente la prótesis no es una rodilla inteligente, no es una rodilla electrónica que lleva 34.000 cosas, o sea es una pierna de lo más sencillita que hay en el mercado.

Y respecto a la prótesis, ¿cuál ha sido la peor barrera arquitectónica con la que se ha encontrado, por el camino?

Hombre, en cuanto a la prótesis y barreras arquitectónicas, yo una cosa que llevo fatal son las inclinaciones de las aceras, tu pie normal, digamos el original de fábrica. Luego la gente me pregunta: “¿cuál es la pierna buena y cuál la mala?· Y digo: “la buena es ésta porque vale un dineral y la otra es la original de fábrica, o sea yo no tengo piernas malas, son las dos buenas, además una pierna que vale 2 millones y pico de pesetas no puede ser mala, por narices. Lo que ocurre es que la original de fábrica tiene el tobillo con un balanceo mientras que la prótesis no tiene ese balanceo”.

A mí por ejemplo, las aceras me van muy mal cuando están inclinadas y me pilla en la parte alta de la inclinación en donde va la prótesis, o sea, normalmente siempre me tengo que bajar de la acera o voy andando muy incómodo. Luego barreras arquitectónicas hay 300.000, pero son barreras arquitectónicas que no sólo molestan a alguien que tenga una minusvalía o a alguien que vaya con una prótesis, molestan a una mamá que vaya con un carrito con el niño, molesta a una señora mayor que vaya con el carrito de la compra.

Por ejemplo, una costumbre muy arraigada en España es hacer una acera pequeña y poner una farola en medio, una costumbre muy arraigada en España y por ejemplo aquí en Arganda, ocurre mucho, ¿no? Y en Madrid y en muchos sitios. Entonces, barreras arquitectónicas tienes 300.000 pero son barreras arquitectónicas que ya no sólo molestan a personas con una minusvalía, sino a gente un poco mayor, gente que tenga sobrepeso. Además es curioso, hacen rampas para sillas de ruedas y las hacen con un desnivel de un 20%, vamos a ver, ¿quién sube por ahí con una silla de ruedas? pero ya no con una silla de ruedas, es que andando no puedes subir, o sea y eso es muy habitual en las nuevas edificaciones “hemos hecho una rampa”, pareces como los 5 euros o el euro que le das al señor que está tirado en la calle, parece que le das el euro y tu conciencia se tranquiliza, le has dado el euro y ese señor ya se puede comprar el medio bocadillo o una barra de pan y entonces, como yo ya le he dado yo ya he contribuido, ya no tengo que hacer nada por la indigencia ni la pobreza, etc, etc. Muchas veces los arquitectos hacen lo mismo, hacen una rampa con un desnivel del 20% y su conciencia ya se ha limpiado, “mi obra está completa, he hecho una rampa para los minusválidos”. No, perdone usted, usted lo que ha hecho es una “chapuza” y eso lo tienes a nivel de España, a nivel de Madrid, a nivel de Arganda pues lo tienes por todos los sitios.

Le he preguntado cuál es la peor barrera arquitectónica, y le digo ahora: ¿cuál ha sido su mejor apoyo?, ¿qué papel ha desempeñado la familia para usted, los amigos?. ¿Cuál ha sido lo más esencial para seguir adelante y voy a luchar para seguir adelante?

Hombre yo en ese sentido yo soy una persona muy, muy, muy afortunada, he tenido por un lado una familia, mis padres, mi mujer, mis hijos , una familia que digamos nunca se han apiadado de mí por decirlo de alguna manera, nunca han ido diciendo “pobrecito, vamos a ayudarle porque está cojo·, siempre me han obligado a valerme por mí mismo. Empezando, ya te digo, desde mis padres pasando por mi mujer, que ha sido un apoyo, vamos si no tuviera la mujer que tengo, en ningún momento hubiera llegado a hacer todo lo que he hecho, o sea, eso es imposible, normalmente siempre ha sido una mujer que te ha apoyado, ha estado ahí contigo, siempre ha estado contigo sin ser “pastelona”, o sea sin decir “pobrecito”, oye si tú puedes hacer esta cosa hazla, pero no te ha reprochado que te vayas un mes a hacer una aventura, y mis hijos lo mismo y de hecho se vienen de vez en cuando a montar conmigo en bici y eso. Y luego por otro lado, tengo la vertiente de los amigos que han sido una suerte enorme, yo los amigos, mira ahora he estado dos años que he entrenado menos, prácticamente no haciendo nada y ahora he vuelto a entrenar y siempre he encontrado ese grupo de amigos que están ahí, que si viene una cuesta muy mala y lo ven muy complicado, disimuladamente te meten la mano para que subas pero que si ellos ven que puedes te dejan subir aunque sea con la lengua fuera y que te esfuerces, o sea han estado en la misma dirección que ha estado mi familia y eso, o sea son amigos que si te tienen que echar una mano te la echan y te animan.

Mira yo ahora mismo estoy cogiendo la forma y constantemente los amigos te apoyan, enseguida están diciendo: “jo, cómo se nota que vas cogiendo forma y eso, como estás ya tal”. Y luego ya te digo, son gente que si te ha tenido que echar una mano te la ha echado pero normalmente te han obligado a que tú te esfuerces. Con lo cual yo estoy tremendamente agradecido de esa actitud porque me ha hecho ser una persona válida, o sea sabes que normalmente en este mundillo se habla mucho de minusválidos y de válidos como si dijéramos, pues yo me considero una persona válida totalmente y bueno hay cosas que evidentemente no llego pero bueno eso le pasa a la mayoría de la gente que hay muchas cosas a las que no llega, hay gente que intelectualmente es un portento y deportivamente es un inútil y hay gente que deportivamente es un portento e intelectualmente es más bajo, pues entonces así estamos todos, con nuestras partes buenas y nuestras partes malas.

Sí, me estoy dando cuenta por lo que me habla y conociéndole, es una persona que transmite unos valores muy importantes. ¿Podría ser para usted la ilusión como el equivalente del esfuerzo tanto como la superación, el equivalente de ambición?

Podría ser, porque si te soy sincero, a mí la superación me llena, sin embargo la ambición no me llena, nunca he ambicionado, yo a lo largo de la vida, voy camino de 52 años, que ya he vivido un poco, he tenido estas cosas que pasan a veces de estos pelotazos que pega la gente, que se hace millonario y especula con terrenos y se hace millonario, en alguna ocasión de mi vida he tenido esa oportunidad y me ha podido más el valor. Los valores míos propios, de decir bueno esto me parece mal, estoy en contra de que se especule con la tierra o que se especule con una serie de cosas nada más por el hecho de hacerte millonario y me ha podido más mi forma de ver las cosas y de pensar. Eso me ha hecho no vivir desahogadamente, pero si me ha hecho vivir tranquilo, sin embargo, nunca lo he ambicionado, no he tenido la ambición del poder, del dinero, del tener y no sé qué y tal… y sin embargo la superación, el llegar y decir bueno hoy hice u hoy terminé una aventura de 1.500 kilómetros, mañana voy a hacer una aventura de 2.000 y cuando he terminado esa de 2.000 he dicho voy a hacer una de 3.000, eso sí me ha llenado. Yo posiblemente lo que sí he echado de menos cuando he terminado una aventura, ha sido tener a alguien cercano, a algún amigo o a mi mujer o a mis hijos, alguien a quien quieres, tenerles cerca para poder compartir con él ese momento. Porque normalmente las aventuras las has hecho en solitario, las terminas y estas sólo, entonces te queda el teléfono, el llamar y decirles que he terminado, pero posiblemente creo que es así, creo que la superación es importante y la ambición hay quien la tiene y como se suele decir, es tan pobre que nada más tiene dinero.

Respecto a lo que ha dicho de los retos personales de 500 kilómetros, 1.000 kilómetros, 1.500 kilómetros. ¿De dónde ha sacado esa “chispita” que siente al lograr el objetivo?. Eso de decir: “pues me he cansado pero voy a hacer más, voy a hacer el doble, me he cansado pero ahora es que voy a hacer el triple…”

Es que esa sensación es como dicen en los concursos de la tele: “prueba superada”. La sensación esa de poder un poquito más, de llevar esto un poquito más allá. ¿Entiendes lo que te quiero decir? El superarte a ti mismo, pues no hay nada imposible, ¿no?

Yo me acuerdo que cuando empezaba con la bicicleta que subía de una cuestecita aquí en Arganda que hoy en día la subo con el plato grande y piñones medianos. Yo recuerdo que esa cuestecita la subía con el plato chiquitín chiquitín, el piñón más alto que había y la subía sufriendo un montón y esa cuesta me llevó a subir otra cuesta más dura y ésa me llevó a subir otra más dura y ha habido en muchas cuestas en las que me he tenido que bajar. Pero un día ha llegado el punto que he subido la cuesta y la he subido completa y eso da mucha satisfacción. Vamos a ver, en esta vida estamos para ser felices ¿no?, o yo creo que debemos estar para ser felices, entonces cada superación que tú haces, cada superación que tú consigues por ti mismo, te hace feliz.

Entonces, yo no sé… yo leí un cuento, no me acuerdo ahora mismo de quién era, era de un argentino, eso seguro. En el que había un señor que lllegó a un pueblo y vio en el cementerio que todas las lápidas ponía: “vivió once años siete meses y tres días, vivió cuatro años siete meses y tres días, vivió cinco años”. Y el hombre se metió en el pueblo y dijo “qué pena toda la gente que ha muerto en este pueblo son niños, son muy jóvenes y tal”. Y le dijo uno que había por ahí: no, no eran niños, son gente mayor, lo que pasa es que aquí cuando se nace se da un libro y en ese libro vas escribiendo cada momento de felicidad y lo que ha durado ese momento de felicidad y cuando mueres suman todos los momentos de felicidad. Entonces te ponen que lo que has vivido son los momentos de felicidad que has tenido al cabo de la vida…

Qué curioso…

Sí, ese cuento me llamó a mí mucho la atención. Pero ése es un cuento que me apliqué a mí mismo y es un cuento en el que he intentado hacer exactamente eso: tener momentos de felicidad. Entonces, aunque tú sufres para tener esos momentos, precisamente en el sufrimiento que tú has tenido para conseguirlo, cuando lo consigues hayas la felicidad. Parece una contradicción, pero es pasar de lo malo a lo bueno.

Esto es como cuando estás hasta las narices de trabajar y te dan las vacaciones, o has llegado donde tu querías, a ser feliz. Esto es un poco así, es intentar ser feliz.

Con lo que me ha contado del hombre argentino, ¿qué diferencia ha notado en los países que le han ido viendo la forma de tratarle por tener una discapacidad? En cada país ¿cómo se lo han tomado?, ¿ha notado diferencias o todos por igual?.

Hombre a mí, te soy sincero, yo lo he pasado digamos mal, entre comillas, en África. Primero, la gente muy supersticiosa, te ve como un bicho raro, les da un poco de “yuyu” que tú hagas una cosa en ese sentido, la gente está en una situación de miseria extrema, lo cual no te ven como a un deportista que está intentando hacer un reto, sino te ven como una posibilidad de comer ese día. No sé, por ejemplo, Marruecos, tú cruzas Marruecos y cada 50 kilómetros tú tienes policía, ejército, etc., los cuales te piden el pasaporte, te paran y una de dos: o sobornas o te tienen 3 horas parado con cualquier excusa. Entonces, ellos no te ven a ti como a un deportista, te ven como a alguien a quien sacar el dinero, entonces yo recuerdo en Marruecos o en Mauritania que tú llegabas y cada 50 kilómetros te encontrabas este control y era, meter 10, en el pasaporte, darle el pasaporte, ellos abrían el pasaporte, cogían el dinero, te lo sellaban y tira millas, y realmente no lo veían, entonces en el resto de sitios donde he estado, en Cuba, Francia, Dinamarca, Noruega, Holanda, Alemania.. Yo que sé, todos los sitios donde yo he pasado la gente bien, yo recuerdo que Francia me decía la gente: “¿Francia? no tratan”. Pues a mí en Francia, a mí me han tratado como a un señor.

Y además con muchísimo cariño, la gente, la mayoría de los casos con mucha admiración, no ha habido una diferencia entre pues yo que sé, Cuba por ejemplo, que es un país que también tiene sus dificultades, sus historias y tal… Por ejemplo en Cuba se volcaron conmigo de una manera que me dejó admirado. Al final cuando llegaba en el aeropuerto para coger el avión que ya era un mero turista, me terminaron robando la cartera como a la mayoría de los turistas, pero en líneas generales, yo crucé Cuba de la Habana a Santiago de Cuba y la gente fenomenal y además gente que no tenía te daba lo poco que no tenía. Por ejemplo el Sahara Occidental, al contrario de lo que es Marruecos, lo que es el Sahara me llamó tremendamente la atención; la gente ahí sí tiene una cultura y una manera de ver las cosas que es totalmente diferente. Nosotros cogimos en el Sahara, coincidimos con unos pescadores que eran saharauis del Frente Polisaio, eran gente que no tenían nada y sin embargo, lo poco que pescaron, nos llamaron, o sea acampamos cerca de una Haima de ellos, lo poco que pescaron nos llamaron, para que fuéramos a comer con ellos y a cenar con ellos y compartieron con nosotros lo poco que tenían. Nosotros, evidentemente llevábamos un remolque lleno de cosas, el que iba con el coche de apoyo, llevábamos arroz de pasta y evidentemente les dimos un montón de cosas para que por lo menos durante una semana fueran comiendo.

Hay de todo… Y cambiando un poquito así del objetivo, del tema de las odiseas. Estuvo con otros propósitos ayudando a un deportista del Club municipal de Atletismo, Adrián Blázquez, en su día, a través de pruebas de carácter benéfico, le ayudaron cien personas, estuvp como dijo al principio de la entrevista, 24, 25 horas, dándolo todo,¿qué fue?, ¿me puede hablar de esa capacidad de motivación de ayudar a las personas con discapacidad?

Bueno, es sencillo. Además vamos a ver yo no llego y digo: “voy a hacer esto para ayudar a esta persona”. Surgió, hubo un día en mi vida en el que yo estaba haciendo, Arganda- Alpe d´Huez y hubo un día en mi vida que por circunstancias se dio así, entre unas cosas y otras me tiré 12 horas encima de la bicicleta y entonces yo pensé que subiendo un puerto de los Alpes, metiéndome un palizón de la leche, estando en medio del Mundo con una bicicleta con unas alforjas cargadas hasta arriba, no sé qué y tal, he sido capaz de estar 12 horas encima de la bicicleta, podría hacer 24 horas en un circuito y entonces cogí e hice 24 horas en un circuito. Que fue aquí en esta ciudad Deportiva, en un patinódromo que hay ahí estuve 24 horas dando vueltas, me acompañó gente, cada hora entraba un grupo de gente a acompañarme etc, etc.. y en esas 24 horas que estuvimos, pues pensamos ya que voy a estar 24 horas, pues oye, vendo cada vuelta, la cobro a tres euros y con ese dinero pues hacemos una escuela en Nicaragua, bueno pues eso se hizo, salió bien.

Bueno se hizo y fue una experiencia, pues fenomenal. Al año siguiente, lo que quise hacer fue batir el record de las 24 horas, como bates un record, pues estando una hora más, podría haber estado diez pero dije, con una ya tenemos bastante. Entonces en vez de 24 estuve 25, entrenando las 25 horas, porque el problema de hacer 25 horas no es hacer las 25 horas, es entrenarlas, es venirte a la pista un día y estar 12 horas, venir otro día y estar otras 12-14 horas otro día más y así es estar tres meses haciendo eso cada tres días un entrenamiento y eso es lo complicado. Y estando entrenando, pues pasaba igual, igual que en la prueba final viene gente a estar contigo y ayudarte y tal, pues venía gente y decía “¿vas a estar el sábado?”. Había días que entrenaba de noche y había días que entrenaba el día, entonces llegaba la gente y decía, bueno pues me voy contigo y estoy cuatro o cinco horas contigo, a mi me venía fenomenal que estuvieran porque así estaba yo entretenido, hablabas y así no estabas pensando en lo que te dolía el culo, las piernas, la espalda… . Entonces estando entrenando me dijo un amigo mío, “oye mira, hay un problema con Adrián que le ha salido un tumor, hay que operarle en Huston y claro la familia es una familia obrera como todos nosotros, todos somos trabajadores y no tenemos esos posibles, no somos el multimillonario que se va a operar donde le da la gana”.

¿Entonces la gente realmente se involucró?

Sí, entonces dije, coño vamos a hacer lo mismo, son 25 horas, cada vuelta la vendemos a tres euros o la vendemos a 5 euros me exactamente lo mismo y lo que saquemos pues para Adrián y a ver lo que hacemos. El Club de Atletismo le encantó la idea. El Club de Atletismo dijo, entre medias, como hay una pista interior donde iba yo con la bici y una exterior donde se patina. En la pista exterior hacemos un Maratón de 42 Kilómetros por relevos y cada uno hace pues 400 metros, bueno pues hicieron el Maratón ese. La gente, bueno gente del Club Ciclista dijeron, bueno pues vamos a rodar contigo y se apuntaron más de 100 personas de hecho vino gente conocida del mundo del ciclismo, gente como Juan Martínez Oliver, como pueda ser Eduardo Chozas, como pueda ser Pablo Moreno, fue Doris Ruano, Roberto Alcaide que seguro que lo conocéis, Roberto Alcaide es un Paralímpico, es un medallista de oro Paralímpico de ciclismo, o sea vino un montón de gente y entonces esa gente lo que hacía es que cada hora entraba un grupo diferente de gente y entraban.

Lo bueno es que cada hora cambiabas de gente y te contaban una historia nueva y una cosa nueva con lo cual tú te ibas entreteniendo, iban pasando las horas y bueno al final no sé si se recaudaron 18 o 20.000 euros o sea que la cosa fue bastante bien.

Aprovechando el tema de la “involucración”, nosotros Fundación Universia a parte de otras cosas nos encargamos de la inserción laboral de las personas con discapacidad, sean universitarios que les damos apoyo o ya han terminado la carrera. Desde su punto de vista, ¿cómo ve la inserción laboral, qué ventajas, hay las suficientes ayudas, hay las suficientes becas, aceptación social?.

Hombre, yo desde mi experiencia, yo no puedo hablar desde la experiencia de otras personas. Yo ahora soy un parado más, yo estoy con la mayoría y si la mayoría está parado, yo también, pero vamos, yo hasta ahora mi experiencia ha sido buena, me entiendes, o sea, sé que tenemos una serie de ventajas fiscales de cara a las empresas y yo hasta ahora en las empresas donde he trabajado la gente no me ha tratado ni mejor ni peor por ser minusválido, simple y llanamente por ser discapacitado, simple y llanamente he sido un compañero más no, no he tenido grandes problemas, en la actualidad pues ya te digo estoy en el paro, pues me imagino que más tarde o más temprano pues…

Y en cuanto al tráfico, o sea tuvo un accidente por desgracia, en la discapacidad, ¿cree que están tomando las medidas necesarias para que no siga pasando?

Hombre mira, lo comentaba antes con tu compañero. Yo en el tema tráfico estoy un poco dolido con el Ayuntamiento de Arganda y con la Comunidad de Madrid, porque yo por ejemplo tengo una minusvalía que es el 33%, yo por ejemplo he solicitado la tarjeta de aparcamiento de minusválidos y me la han denegado, por el mero hecho de que monto en bicicleta, como monto en bicicleta no me dan esa tarjeta de aparcamiento, yo por mucho que monte en bici la prótesis me hace mis rozaduras me molesta cuando ando mucho tiempo y como a cualquier persona, tampoco.. y en ese sentido veo que concretamente servicios sociales de la Comunidad de Madrid tiene una vara de medir a uno u otros minusválidos pues dependiendo un poco si son de ellos o no son de ellos, como se suele decir, a mí particularmente hubo alguien que se molestó en mandar un escrito diciendo que yo montaba en bici que no tenía porque tener esta tarjeta de aparcamiento etc, etc, y en ese sentido, lo que es el tráfico en su funcionamiento pues hombre como cualquier persona, creo que puedes tener un accidente como cualquier persona, te ponen multas como a cualquiera, te quitan puntos en el carné como a cualquiera. Y en ese sentido creo que no tienes grandes problemas, creo que hoy en día hacen unas adaptaciones realmente buenas en los coches y no tienes grandes problemas para…

¿Qué consejo le daría a un joven de hoy en día que haya pasado la misma situación que pasó usted en su momento?.

Que qué consejo le daría yo, pues hombre que vaya a hacer o intente hacer cosas que le llenen y le hagan feliz. No todo, yo creo que todo en esta vida se puede superar y no todo en esta vida se tiene porque superar haciendo deporte. Hay gente que ha tenido una circunstancia en un momento determinado, una circunstancia adversa en un momento determinado y que luego pueda hacer una vida plena y hay una cosa que está clara. Mucha gente me dice. Entonces tú para los minusválidos que nos aconsejas que hagan deporte ¿no? o sea, si le llena y es feliz haciendo deporte seguramente se va a encontrar mejor físicamente haciendo deporte pero seguramente no tiene porque hacer deporte para ser feliz. Puede hacer mil cosas que hay en la vida que le llenen y que intente.

Lo que yo sugiero, no me gusta dar consejos, me gusta sugerir, lo que sugiero a la gente es que se acepte como es, que se guste como es. A veces nos encerramos demasiado en los estereotipos, o sea, yo por ejemplo, recuerdo una marca de leche, por no hacer mala publicidad no diremos nada… Pues que le pedí ayuda para hacer una aventura y me contestaron diciendo que evidentemente una persona en mi circunstancia no era la mejor imagen para su leche. Pues si has pretendido insultarme así de alguna manera, pues oye peor para ti porque no lo has conseguido, o sea yo sinceramente siempre lo digo, si me llamas “Hijo de puta” pues a lo mejor me molesto porque no lo soy. Ahora si me dices cojo, no me voy a molestar, porque soy cojo, o sea… Y estas dulzuras que se emplean ahora, que si eres “discapacitado” o “persona con discapacidad”. No, no si soy cojo, no tengo ningún problema. Cojeo y por tanto soy cojo, no tengo ningún problema, acepto la circunstancia pues como es, simple y llanamente es lo que hay pero aparte voy a intentar que cada día hacer cosas que me llenen. Yo mi trabajo de comercial, lo intento hacer lo mejor que puedo, me gusta el deporte y hago el deporte lo mejor que puedo y punto no… Y punto, y yo la gente que tenga una discapacidad pues que intente llenar su vida. Yo que se, mañana un señor dice pues resulta que a mí me falta un brazo pero me encantaría ser abogado, pues sé abogado, no tiene por qué jugar al tenis, sabes ¿no?. Que lo importante no es las cosas que haces, sino que las cosas que haces te llene y te produzcan felicidad, yo creo que eso es lo importante y aceptarse a uno como es, no tiene mayor misterio.

Y ha dicho antes, así finalizando un poco, ya tiene adquiridos unos años, pero a pesar de eso, va a seguir dando guerra, ¿no?

Eh…, mi idea es seguir dando guerra, si me dejan. Si, yo proyectos tengo siempre. El vivir es un proyecto “cojonudo”, es un proyecto de decir, voy a seguir viviendo cada día no y como voy a seguir viviendo, por lo menos voy a seguir llenando la vida con cosas, ¿no? Yo siempre digo, que es mejor morir que perder la vida. Porque morir es una cosa que simple y llanamente nos va a pasar a todos y punto, ahora si pierdes la vida es realmente grave, porque evidentemente estás tirando un montón de espacio y de tiempo que puedes utilizar en llenarla, la estás tirando a la basura. Entonces hasta el día que nos llegue la hora de morir pues vamos a intentar no perder la vida.

¿Podría mandar un saludo a Fundación Universia?, que estamos todos trabajando por tener un mundo en el que realmente somos capaces.

Hombre pues si, Universia o Fundación Universia y a todos aquellos que la formáis. Pues nada. Gracias a Fundaciones como esta, la vida para la gente que tiene discapacidades suele ser más llena y gracias, os mando un saludo y gracias por existir.