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“La vida en una universidad extranjera: mi experiencia en Florencia”

La experiencia de estudiar en el extranjero es enriquecedora. Al pensar en ella, considero que tiene aspectos positivos y negativos. Considero que los aspectos positivos deben disfrutarse plenamente tanto durante la adaptación en el país anfitrión como en el proceso de readaptación en el país natal. Aunque es difícil saber con anterioridad a qué eventos negativos se va a uno a enfrentar, es importante prepararse lo mejor posible para hacerles frente, en caso de que ello ocurra.

Las habilidades más importantes que he adquirido al vivir una experiencia como ésta han sido inmersión cultural, desarrollo personal y aprendizaje transcultural. Me ha dado la oportunidad de conocer a los nacionales de un país extranjero, aprendizaje de un idioma y desenvolvimiento en un entorno académico extranjero lo que me ha facilitado el aprendizaje y consolidación de un idioma distinto a mi idioma materno; y desarrollo de mi carrera, con esto me refiero al valor curricular que me ha brindado tener una experiencia de este tipo.

A mi juicio, el valor de estudiar en el extranjero se extiende más allá del campo personal y académico. Como estudiante reconozco que esta experiencia internacional en el curriculum es una ventaja competitiva en el mercado laboral actual.

El estudiar en el extranjero me ha supuesto una serie de adaptaciones en el país de acogida, en este caso Italia. El choque más grande que yo he sentido como estudiante es que el idioma no me ha permitido demostrar todo el potencial que yo hubiese podido desarrollar. Básicamente esto ha sido lo más frustrante, sobre todo durante mis primeros meses en Florencia. Para mí el idioma ha sido lo más limitante.

Yo creo que hubiera podido aportar más académicamente si no hubiera sido por el idioma. El problema más importante para mí ha sido las dificultades que me ha supuesto no tener fluidez para hablarlo, no entender frases coloquiales con los diferentes acentos de las personas italianas, ni tampoco la forma de explicar de los profesores. He requerido tiempo extra para leer los libros de texto, he tenido limitaciones para escribir trabajos, las relaciones entre los profesores y alumnos, los estilos de enseñanza de los profesores y los formatos de los exámenes.

He tenido problemas para tomar apuntes durante las lecciones o para completar un examen dentro del tiempo definido. He carecido de destrezas para la comunicación tales como el debatir, discutir, o expresar desacuerdo en las clases.

Pero a pesar de ellos muchas han sido los beneficios que he obtenido de estudiar en el extranjero, entre ellos crecimiento y maduración personal, he cambiado a causa de la separación de la familia, de los amigos, y de los lazos culturales conocidos, y he tenido que desarrollar destrezas de sobrevivencia que han favorecido mi crecimiento personal, mi auto-suficiencia y maduración. Me he vuelto más independiente, y estoy más interesada en viajar. Entre los beneficios personales que he obtenido de esta experiencia destacaría mayor madurez y mayor habilidad para comunicarme; mayor seguridad al hablar y tomar decisiones; pérdida de miedo a hacer exámenes orales en una lengua extranjera; el ser una persona más enriquecida, independiente y más analizadora; y la actitud aventurera de tratar de hacer cosas nuevas.

En definitiva ha sido una experiencia fascinante. Muchísimas gracias por ayudarme a hacerla posible.

Un cordial saludo.

Silvia Jiménez Coria