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Luz Rello, la investigadora que lucha contra el fracaso escolar de los niños disléxicos

Luz Rello ha lidiado con la dislexia toda su vida, como estudiante y como investigadora. Tiene un método para lograr un diagnóstico temprano, pero no tiene la financiación.

Luz Rello es licenciada en lingüística, doctora en computación e investigadora de la Universidad Carnegie Mellon, en Pittsburgh. En 2013 fue galardonada como la mejor investigadora joven de Europa y lleva toda su vida luchando contra la dislexia. Empezó a los 4 o 5 años, cuando pensó por primera vez que era “más tonta que los demás”. Recuerda ese momento al detalle. Estaba en preescolar, sentada en un círculo con sus compañeros, y leían por turnos, cada uno una palabra de una serie de cuatro. Se dio cuenta de que no podía leer las palabras de la serie. “Aun después de tanto tiempo y de todo lo que he estudiado, sigo sin poder describir la sensación. Simplemente no podía leerla”. Así que echó cuentas, se fijó en quién de sus compañeros leería antes que ella la palabra que ella tendría que leer después, escuchó con atención y repitió de memoria.

Funcionó. Ni sus compañeros ni su profesora se dieron cuenta. Tampoco le dijo nada a sus padres. No quería que nadie pensase que no era tan inteligente como los demás. “Los primeros años de los niños disléxicos se pasan así: buscando trucos para no tener que leer o escribir”. Especialmente terrorífico es el momento de leer en voz alta, delante de toda la clase. Ahí se acabó el disimular, todo el mundo se entera, y comienzan las burlas y los suspensos.

Luz Rello es la investigadora más joven y colabora con la entidad Madrid con la Dislexia, y juntas se presentaron a la Convocatoria Desafío Talento Solidario de la Fundación Botín y ganaron la convocatoria del este año 2016. Rello, también acaba de ser premiada por la International Dyslexia Association con el 2016 New Researcher Award.

Dislexia y fracaso escolar son dos problemas entrelazados. Este trastorno tiene un origen neuronal y se traduce en problemas para leer y escribir. Aunque es difícil de saber porque muchos casos nunca se diagnostican, se calcula que entre el 10 y el 15% de la población padecen dislexia, y se estima que es la causa detrás del 40% de los casos de fracaso escolar y, en el 90% de los casos, se diagnostica precisamente a partir de las malas notas, la falta de estudio, los suspensos, la repetición de cursos…

La importancia de cazar la dislexia a tiempo

Rello pudo hacerlo. Diagnosticada la dislexia y explicado el trastorno, los complejos desaparecen y los alumnos desarrollan otras estrategias para no perder el ritmo de las clases. Y ella es la prueba: licenciada, doctorada e investigadora, lleva toda su carrera estudiando cómo actúa la dislexia y cómo la tecnología puede ayudar a diagnosticarla y mejorar las habilidades de los que la padecen. En el camino ha recibido numerosos reconocimientos: en 2013 se convirtió en la primera española que recibió el premio European Young Researchers’ Award que entrega la Unión Europea, y en 2014 MIT Technology Review le otorgó el reconocimiento Innovador menor de 35 años, más el que acaba de recibir ahora 2016 New Researcher Award.

Junto con su grupo de investigación de la Universidad Carnigie Mellon, lleva seis años analizando y perfeccionando una App para ayudar a leer y escribir a las personas con dislexia, sobre todo niños en proceso de diagnóstico. La app se llama Dytective, y utiliza inteligencia artificial para evaluar el riesgo que tiene un usuario (en principio un niño) de padecer dislexia. Los resultados de sus experimentos demuestran una precisión en la evaluación del riesgo del 90%. La app trata de un juego en el que el jugador escucha una letra o sílaba y tiene que localizarla todas las veces posibles en la pantalla en un periodo de 15 segundos. A medida que se pasan niveles, el juego se complica. La idea es poner a prueba algunas de las habilidades con las que los niños disléxicos tienen problemas: el reconocimiento de las letras, el reconocimiento de las sílabas y la asociación de las letras con su sonido al leerlas.

Es una investigación innovadora y que cubre una necesidad, pero de momento no es una aplicación práctica para sacarla al mercado, que es lo que Rello y sus compañeros quieren: ponerla al alcance de todos los padres, profesores y pedagogos. Para eso necesitan desarrollarla comercialmente, y eso significa dinero. En concreto, 20.000 euros. Es lo que piden en la campaña de ‘crowdfunding’ en Kickstarter que empezaron ya hace unas semanas y que terminará en siete días.

Rello reconoce que “No va bien, no sé si vamos a conseguirlo. Quizá no lo hayamos comunicado bien”. “Sabemos que nuestra herramienta funciona. No es que hayamos ‘dado con la tecla’, como si fuese casualidad, es que llevamos años trabajando en esto. Sabemos qué es y lo que hace, pero nosotros no somos desarrolladores. Si lo sacamos online ahora, se caería enseguida. Para eso es para lo que necesitamos la financiación”.