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Nueve de cada diez discapacitados nunca se han sentido discriminados por su condición

Amidown León, a favor del empleo de los discapacitados. Amidown de León pidió ayer a las instituciones que continúen las ayudas para sus programas con el objetivo de mantener la cuota de empleo e incluso incrementarla en un 30 por ciento el próximo curso.

Casi nueve de cada diez discapacitados de Castilla y León afirman que «nunca» se han sentido discriminados por su condición. Así lo revela la Encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia 2008 dada a conocer ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Eso sí, esa proporción disminuye al 77 en el caso de las personas de entre 6 y 64 años, mientras que en los mayores de 65 supera el 92 por ciento.

Esta panorámica de la discapacidad en España también pone de manifiesto que, por el contrario, un 1,05 por ciento de las 255.900 personas con algún tipo de discapacidad física o psíquica de Castilla y León mayores de seis años (los menores no han sido estudiados porque el pronóstico de evolución es incierto) se siente constantemente discriminado por su condición; casi dos de cada diez, muchas veces y el 8 por ciento afirma sentirse discriminado algunas veces. Entre quienes sí han sufrido algún tipo de discriminación, tan sólo el 6 por ciento lo ha denunciado, mientras que el 94 no lo hizo.

En cuanto a las situaciones en las que se han sentido discriminados, casi la mitad afirma que estuvo vinculada a las relaciones sociales. Además, casi un 32 por ciento asegura que se sintió discriminado en la participación social, y un 23, en la atención sanitaria. Entre las múltiples causas de la discriminación, cerca de 14 de cada cien afirmaron que se produjo en el ámbito escolar o formativo y casi un 19 por ciento para buscar empleo.

Menos del 10% trabaja

De hecho, lograr la inserción de las personas con discapacidad en el mercado laboral es una de las principales luchas y reclamaciones de este colectivo, y según esta radiografía, de los 252,200 discapacitados mayores de 16 años -y por tanto en edad laboral- que hay en Castilla y León, el 9,7 por ciento, es decir, unos 24.400 están trabajando, pese a que sólo el 1,70 por ciento está considerado como incapacitado para hacerlo. Otro 2,17 por ciento (5.500) está en situación de desempleo y la gran mayoría, el 68,65 por ciento, es decir, 173.1000 discapacitados, cobra algún tipo de prestación. Porcentajes similares a los del conjunto de España, donde también se constata que la inserción en laboral de los varones casi duplica a la de las mujeres.

Son quienes tienen una minusvalía auditiva los que mejor encuentran un puesto de trabajo. Casi la mitad están empleados. También es elevado el grado de inserción de las personas con problemas de visión y de movilidad. Mientras que quienes padecen una discapacidad relacionada con el aprendizaje, la aplicación de conocimientos y el desarrollo de tareas lo tienen más difícil para ganarse un sueldo.

El 40 por ciento concluyeron ya sus estudios primarios o equivalentes, sólo un 4 no sabe leer o escribir y algo más del 5 por ciento cuenta con estudios universitarios o equivalentes, según revela esta macroencuesta elaborada con el apoyo el Ministerio de Sanidad y Política Social y diversos colectivos de discapacitados. Con 255.900 discapacitados, Castilla y León es la tercera región con una tasa más elevada de incidencia, 108,63 por cada mil habitantes, sólo por detrás de Galicia (112,9), Extremadura (109,9), y casi veinte puntos por encima de la media nacional (89,70). Que cerca del 10 por ciento de la población forme parte de este colectivo está íntimamente relacionado con el envejecimiento. De hecho, dos tercios tienen 65 años o más, mientras que en el conjunto del país la incidencia en este grupo de edad es diez puntos más bajo. Además, mientras que en Castilla y León las personas con discapacidad, menores de 65 años representan casi el 32 por ciento, la media del país es del 41.

Por lo que se refiere a las causas, más de la mitad (168.400) están relacionadas con enfermedades, la mayoría de tipo común, aunque 10.000 personas arrastran una minusvalía de origen profesional. 6.600 personas se encuentran en esta situación por accidentes de tráfico y 6.000 de origen doméstico, sobre todo mujeres.